Coles de bruselas diferentes

No sé si soy rara o no pero no tomo café, no bebo jamás y me gustan las coles de bruselas. Bueno, no sólo me gustan, me encantan. Su amarguito, su crujiente y ese sabor como a nuez me vuelven loca y no es que las haya comido toda la vida porque en Lima, cuando era chica, tampoco es que hubiera muchas.

Hay alimentos más complicados que otros y las coles de bruselas son uno de ellos y ya no sólo para niños sino también para adultos. A Juan a veces le hacen gracia y otras no pero yo no me agobio porque de una u otra manera siempre termina comiendo algo.

De las clases de preparación al parto sólo recuerdo las charlas con el pediatra porque me tocó un señor sensato, práctico y buen consejero. Nos habló de muchas cosas y entre ellas del momento comida. Y nunca olvidaré cuando dijo: una persona nunca se muere de hambre con un plato delante. Qué razón. Si un niño no quiere comer algo no hay que buscar un plan b porque eso se queda pegado en sus pequeños y superdotados cerebritos y al final nos salen niños que sólo comen filetitos con patatas. También quiero decir que hay casos y casos y sé que hay muchos padres que viven momentos de muchísima frustración porque sus hijos no comen nada. Pero es justamente por eso que hay que empezar desde pequeños, darles sabores diferentes y educarles el paladar. Y por supuesto educarnos nosotros también y corregir muchas cosas de nuestra propia alimentación.

No creo que exista nadie que lea este blog que no sepa ya que soy peruana. No sé si alguien conoce a algún peruano, seguro que sí, y me entenderá cuando digo que lo nuestro con la comida es obsesión y después de vivir tanto tiempo en España me he dado cuenta que nuestras obsesiones con la comida son diferentes.

Voy a hacer una tabla comparativa entre mi familia y la de mi marido porque son los dos casos que conozco bien pero seguro estos ejemplos se pueden extender a otras familias.

A la obsesión Pidal García me gusta llamarla la ‘de Hansel y Gretel’. Aquí el alimentar está ligado a darnos buena comida y en cantidad para que no pasemos hambre, una resaca de la guerra civil totalmente comprensible o a lo mejor nos están engordando para las Navidades del próximo año, who knows. Tiemblo cuando mi suegra me dice: ‘Oye Luciana, el niño hoy ha comido menos, le pasa algo’. A lo mejor es que le ha dado una merienda de 17 galletas, un plátano, dos nísperos y un cubo de leche entera a las 17:30 de la tarde y ahora que son las 20:00 le está poniendo 18 croquetas y sólo se ha comido 4 (y las croquetas de mi suegra son tamaño monster así que cuatro son muchas).

La obsesión Gonzales-Daly Pestana es otra cosa. A esa me gusta llamarla ‘la del buffet libre’. En mi casa la cantidad también es importante, no me voy a hacer la francesa porque  comemos y bastante, pero no existe esa fijación con ‘el niño no me come’. En casa la filosofía es que cada uno coma lo que quiera y necesite, sin agobios. De hecho, no llevamos los platos ya servidos a la mesa sino fuentes para que cada quien se sirva lo que quiera. Mi madre nunca me ha hecho tuppers, ni me ha metido comida en la mochila, ni se ha preocupado cuando me he comido una ensalada y no un cordero lechal.

No me voy a quejar de las formas de los Pidal García porque Borja es muy buen comedor desde pequeño. Al final, en nuestro caso, los dos modelos han funcionado pero, y no es porque sea el mío, creo que lo más saludable tanto para la paz mental del niño como la de los padres, es vivir la alimentación de manera libre, sin agobiar, respetando.

Receta number thirty-eight

Ingredientes para 4 personas:

– aceite de oliva

– 450 gr de coles de bruselas cortadas en cuartos

– 1 manzana granny smith sin piel y en cubos

– 3 cucharadas de jarabe de arce

– sal

– pimienta

– un puñado de quinua cocida

– una cucharada de semillas de sésamo
Preparación:

1. Calentar un chorro de aceite de oliva en una sartén a fuego medio-alto y añadir las coles de bruselas. Dejar que se churrusquen unos 8 minutos.

2. Agregar la manzana y el jarabe de arce. Menear bien. Salpimentar. Dejar cocer unos 5 minutos más.

3. Incoporar la quinua y las semillas de sésamo. Remover bien.

4. Servir inmediatamente.

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4 comentarios sobre “Coles de bruselas diferentes

  1. A mi no me gustaban hasta que las probe en USA. Aqui las asan en el horno durante 30 mins con un chorrito de aceite de oliva, sal y pimienta. Las dejas hasta que esten tostaditas por fuera (a mi me gusta echarle un poco de limon cuando estan terminadas). Es como otro alimento totalmente diferente!

    Este plato tiene tan buena pinta. Hare el de las batatas y este seguro :))

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