Pasta con jamón, mostaza, miel y tomillo

Este fin de semana mi mamá me mandó este artículo para que lo leyera. Lo he leído recién esta mañana.  Yo no soy mucho de seguir ninguna teoría ni método ni siquiera sigo lo que hacen otros padres porque creo que cada persona es única y funciona a su manera.  Y este artículo me confirma eso, que no hay que seguir nada, que seguir tu instinto como madre o padre es suficiente.  Que tu hijo de cuatro meses tiene que ser eso, un bebé de cuatro meses.  Que si no es tan “espabilado” como el hijo del vecino no pasa nada porque, por suerte, su vida no se va a definir según lo que tardó en andar o en hablar.

Cuando eres padre, al menos en mi caso, lo mejor que alguien puede decirte no es lo espabilado, guapo, rubio, moreno, alto o listo que es tu hijo.  Lo mejor que alguien puede decirte es lo feliz que se le ve.  Porque la infancia es ser felices y la felicidad es lo más estimulante que hay.  Los niños sonríen, sonríen muchas más veces al día que los adultos pero hay niños que sonríen poco, niños que cantan de memoria y no improvisando, niños que son adultos y que nadie les ha dado la oportunidad de ser niños.

Juan debe ser el único niño de casi tres años que no sabe usar un ipad y no es que no le dejemos tocarlo, de hecho lo tenemos en la mesita del salón, pero no le interesa.  Mi hijo no sabe poner vídeos en YouTube ni entrar a la aplicación de Peppa Pig, ni siquiera sabe pasar fotos en el móvil.  No creo que por esto sea menos “espabilado” que otros niños. Los padres estamos para respetar su espacio, para ayudarles a conseguir sus objetivos y no los nuestros, pero sobre todas las cosas, estamos aquí para  verles ser felices y que su felicidad, sea cual sea, se convierta en nuestra.

Hace poco vi un vídeo de The Ellen Show en donde entrevistaba a una niña mínima y a su madre. La niña, con voz de duende y acento del sur, se sabía la tabla periódica completa y miles de cosas que no me sé yo con 34. La verdad es que era adorable y tampoco es que se le viera sufrir ni nada, pero a mí me dio pena.  Me dio pena porque intenté imaginarme todo lo que había detrás, cuántas horas de repetición y de preparación para poder sentarse en un programa con una audiencia de millones de personas. ¿Es necesario que un niño pase por eso? ¿Cuántas horas de juego se sacrificaron para conseguirlo? ¿Vale la pena?

Que sí, que todos queremos que nuestros hijos triunfen en la vida pero eso no está ligado a las horas intensivas de inglés, ni a las clases de piano, ni a que se sepa todas las capitales del mundo con 3 años.  ¿De qué te sirve conseguir algo si no puedes disfrutarlo?

Receta para niños felices

Ingredientes para 4 personas:

  • 600 gr de pasta
  • 100 gr de jamón en daditos
  • 1 cucharada de mostaza Dijon
  • 1 cucharada de miel
  • sal
  • pimienta
  • aceite de oliva
  • un puñado de tomillo fresco

Preparación:

  1. Cocer la pasta según las instrucciones del envase, escurrir y regresar a la olla.
  2. Calentar un poco de aceite en una olla y agregar el jamón. Dorar un poquito.
  3. Incorporar la pasta.
  4. Añadir un poco más de aceite de oliva, la mostaza, la miel, sal y pimienta.
  5. Ya en el plato añadir el tomillo fresco.
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2 comentarios sobre “Pasta con jamón, mostaza, miel y tomillo

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