Pollo Strogonoff

Cuando era chica Susi, la nana de mis primas, siempre nos cantaba la canción de la Catalina y a mí me encantaba. La canción era un poco dramas pero a mí me daba igual, yo la cantaba a grito pelado bien contenta. Mi teoría es que la realidad y el mundo telenovela de los latinoamericanos nos prepara para todo y desde chiquitos sabemos que la vida no es una gominola.  Como todas las teorías de mi vida, ésta tiene una anécdota que la acompaña.

Yo tendría unos cuatro o cinco años. Mi mamá, muy joven también, dormía la siesta en su cama mientras yo jugaba con mis muñecas, probablemente Barbies, a su lado. Al parecer los diálogos de mis amigas rubias platino eran para grabarlos. De repente, mi madre entre sueños escucha una conversación que se le queda grabada.

Barbie number one: Tengo un problema y estoy triste.

Barbie number two
: ¿Qué te pasa?

Barbie number one
: Estoy en estado.

En el sueño de mi mamá empieza a sonar una alarma para incendios. ¿WHAT? ¿Qué acaba de pasar? ¿Por qué su hijita chiquita decía eso? A mí no me dejaban ver novelas a esa edad (de más grande sí porque me las vi todas: Rosa Salvaje, Alcanzar una estrella, Baila conmigo, Agujetas de color de rosa, Muchachitas, Corazón Salvaje y las tres Marías de Thalía) pero aunque yo no pudiera verlas me enteraba de todo y así fue como durante todos los almuerzos en el comedor de diario de la cocina mientras Angélica mi nana veía su drama preferido yo escuchaba atentamente. La pobre Angélica cuando se enteró del incidente. Seguro que pedía y pedía que la novela del almuerzo fuera la mexicana que es más light y no la venezolana que siempre tenía malas malísimas.

Con esto no quiero decir que los niños tienen que verse todos los capítulos de Abigail, Cristal y Topacio (mi amiga Vir lo consiguió pero porque ella es de una raza superior, la divina) pero sí que son capaces de procesar la realidad mejor de lo que creemos. Todos crecimos sufriendo con Marco buscando a su mamá y con Candy en el orfanato y desde pequeños supimos que la vida tiene obstáculos mucho más grandes que los charcos de barro de Peppa Pig. Mi hermano y yo ya sabíamos con cinco años quiénes eran los nazis de ver tantas veces The Sound of Music.

Y ahora les canto la Catalina, mi canción favorita de niña y la de Juan desde hace dos semanas.

Estaba la Catalina
sentada bajo un laurel
sintiendo la frescura
de las aguas al caer.
De pronto pasó un soldado
y lo hizo detener
Deténgase usted soldado
que una pregunta le quiero hacer.
¿Usted no ha visto a mi marido en la guerra alguna vez?
Yo no he visto a su marido
ni tampoco sé quién es.
Mi marido es alto y rubio
y buenmozo como usted
y en la punta del sombrero
lleva escrito San Andrés.
Por los datos que me ha dado
su marido muerto fue
y me ha dejado encargado
que me case con usted.
Eso sí que no lo hago.
Eso sí que no lo haré.
Siete años lo he esperado
y otros siete lo esperaré.
Si a los catorce no ha regresado
al convento yo me iré
y a mis dos hijas mujeres
conmigo las llevaré
y a mis dos hijos varones
a la patria entregaré.
Calla, calla Catalina.
Calla, calla de una vez
que estás hablando con tu marido
que nos ha sabido reconocer.

Gracias Susi por enseñarnos esa canción y por cuidarnos tanto.

Todas las casas del mundo tienen una receta resultona bastante recurrente en el menú semanal. En casa de mis papás era la de Chicken a la King (algún día la subiré) y en casa de los Pidal Gonzales-Daly es la de Pollo Strogonoff.  Te promtemo que si haces el pollo se lo va a comer hasta Andreíta (Belén, no sufras más).

Receta



Ingredientes para 4 personas:
– aceite de oliva
– 2 pechugas de pollo en filetes (también puedes usar ternera)
– 50 ml de vodka (no te alarmes, los menores de edad no se van a emborrachar porque el alcohol se evapora, you know)
– 1 cebolla
– 150 gr de champiñones cortados en cuartos
– 50 ml de caldo
– 150 ml de nata
– 1 cucharadita de mostaza Dijon
– sal
– pimienta
– tomillo fresco para decorar

Preparación:

1. Calentar un poco de aceite en una sartén y dorar el pollo. Añadir el alcohol y dejar que se evapore. Retirar del fuego y reservar.
2. Calentar aceite en una olla a fuego bajo y sofreír la cebolla. Cuando se ponga transparente, unoa cinco minutos, incorporar los champiñones y dejar unos 3 minutos.
3. Añadir el caldo y la nata. Dejar cocer dos minutos.
4. Agregar el pollo, la mostaza y sazonar. Dejar cocer dos minutos más.
5. Acompañar con arroz blanco (mejor grano largo) y decorar con tomillo fresco.

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Un comentario sobre “Pollo Strogonoff

  1. Me encantan tus historias!!! Son geniales, sabes que yo era un bicho y me vi todas las novelas habidas y por haber desde que tenía muy pocos años? Aquí en España no era lo normal y mis amigas y familia me ponían verde porque les parecía lo peor, pero cuantas cosas aprendí. Mis favoritas siempre mexicanas, corazón salvaje la más! JajajajJ que confesión en público acabo de hacer, y es que nunca lo decía en público era algo mio porque nadie me entendía 😢 JajajajJ ese pollo me lo apunto 😘😘

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