Crème brûlée de chocolate

Mi papá se llama Rafael pero todo el mundo le dice Tato (en mi familia creemos que sólo los más cercanos sabemos su verdadero nombre). Mi abuela dice que se llama Rafael Ignacio pero mi papá dice que su DNI pone Rafael a secas así que de Ignacio nada.

Juana con Rafael Ignacio


Mi abuelo es el rey de poner apodos y casi todos sus hijos tienen uno. A mi papá le tocó Tato y Tato quedó forever. De chico no le salía bien decir la ‘t’ y pronunciaba ‘thatho’ o dicho en español: ‘zazo’. El pobre se la pasó repitiéndolo hasta el fin porque su abuela y sus amigos lo encontraban divertidísimo pero un día, harto ya de las risitas, Tato explotó.

Amiga de la abuela Isabel: Ay hijito y tú ¿cómo te llamas?
(Risitas de todas las señoras)
Tatito: ¡Me llamo MOJÓÓÓÓÓÓN!

Ese fue el fin de la historia. Nadie más volvió a preguntarle y a Tato, con el tiempo, se le fue suavizando la lengua. Puedo confirmar que a día de hoy pronuncia la ‘t’ a la perfección.

Tato y Eduardo en Punta Hermosa

Mi papá tiene el pelo salvaje y en sus años mozos le vino muy bien porque se llevaba la melena afro y porque así podía tapar esas orejitas que le vienen de casta. Siempre me acuerdo de los peines de Goody que usaba. Ahora ya no los usa pero se peina con el mismo vigor de siempre. Todavía no entendemos cómo no se ha quedado calvo con esos meneos.

Tato y su pelazo
Tato en la juventud tremendona

Mi papá es de los que entran a un sitio sin conocer a nadie y salen con amigos, el tío favorito de sus sobrinos y de casi todos los niños, el que te hace ese favor que nadie te haría como pasarte a buscar a las 3:00 de una fiesta porque no tienes cómo volver, el que lo pasa fatal en los aviones pero no duda en sufrir durante 12 horas seguidas por venir a ver a su hija y a su nieto, y por plantarse en España porque le gusta el jamón más que a Bertín Osborne.

Viviendo los ochenta
Mi papi
Tato y la mujer que ha conseguido convertir a un desordenado en maniático. Ha creado un monstruo.

Ayer fue el día del padre y el miércoles es su cumple, 59 años. Felices días, papi. We love you.

Con su Juanacho

Y como mi papá no es nada soso, hoy un clásico pero con twist.

Receta para Tatito


Ingredientes:

-2 tazas de nata (la de montar porque es más espesa y tiene más grasa)

-1/4 taza de azúcar

-1/2 taza de chocolate negro cortado finito

-5 yemas

-3 cucharadas de azúcar
Preparación:

1. Calentar el horno a 120°C.

2. Calentar la nata y el azúcar a fuego medio hasta que suelte el hervor y el azúcar se haya disuelto. Retirar del fuego.

3. Incorporar el chocolate mezclando bien con un batidor de varillas hasta que se haya derretido por completo.

4. En un bol mezclar las yemas y las 3 cucharadas de azúcar.

5. Añadir la mezcla de nata, azúcar y chocolate poco a poco, moviendo enérgicamente con el batidor de varillas. Pasar por un colador fino.

6. Colocar la mezcla en moldes individuales para horno y colocar esos moldes dentro de una fuente con agua para que se hagan al baño maría. El agua de la fuente deberá llegar sólo hasta la mitad de los molder individuales.

7. Hornear durante una hora y 10 minutos.

8. Retirar del horno y dejar enfriar en el refrigerador durante una hora.

9. Espolvorear cada uno con una cucharada de azúcar y caramelizar con un soplete o en el horno con el grill.

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