Tortitas de patata con salmón

Ayer se me subió la nostalgia y corrí a Spotify donde me esperaba una lista de Smash hits. Primero vi la de los ochenta (soy cosecha 1982) y aunque me sé todas las canciones, tengo que admitir que los ochenta le pertenecen a mi mamá. Yo empecé a vivir la música en los noventa y eso me convierte en carne noventera de los pies a la cabeza. Todavía me acuerdo cuando mi papá nos regalo una radio con CD a cada uno y nos llevó a elegir también un CD a cada uno. Mi hermano escogió el Nevermind de Nirvana porque el grunge estaba en el pico de la ola. Yo, que siempre he sido de contrastes, no lo dudé y me llevé la banda sonora de The Bodyguard a casa. Era 1992 y esos dos CDs terminaron gastados de tanto usarlos. Luego vinieron Use Your Illusion I y II. En Lima no había singles así que teníamos que comprar el album completo y como veinte dólares para dos enanos era un dineral, le sacábamos mucho provecho al disco. En nuestra casa las canciones sonaban en bucle durante meses.

La banda sonora de mis teen years es la siguiente:

Así era yo. Me río yo de las mechas californianas.

1. I will always love you. Probablemente mi canción favorita de 1992 a 1993, mis papás estaban hartos.

2. Smells like Teen Spirit. Tengo la portada de ese disco tatuada en la retina. Por aquel entonces no se llevaba lo metrosexual y los muchachos desaliñados eran lo más. Yo miraba con ojitos de enamorada a Kurt Cobain y tanto que a veces creo que la melena de mi hijo es un tributo a ese rubio tristón.

3. The Sign. El pop sueco se llevaba y mucho y mis amigas y yo cantábamos las canciones de Ace of Base a cappella mientras nos subíamos por las rocas de Totoritas.

4. How Do You Do. ¿Ahora me entienden cuando les digo que el pop sueco triunfaba? Les juro que no nos cortamos el pelo como la cantante de Roxette porque éramos cursis y Lima no estaba preparada para esos pelos aún.

5. Wannabe. Siempre me pedí ser Geri pero me tocaba ser Victoria.

6. Dookie de Green Day completito de principio a fin, todas las canciones. El disco rotó tanto que el librito terminó gastado. Esos libritos con letras…

7. All I Wanna Do. Había algo en Sheryl Crow y su boca de pato que nos volvía locas. Male era la única que tenía el cd pero nos lo prestaba.

8. You Oughta Know. Alanis, su melena y sus canciones un poco rabiosas. Escuché la canción por primera vez en la casa de una amiga, el disco era de su hermana.

9. What’s going on. Nunca aprendí a tocar guitarra pero el punteo de esta canción lo tocaba como una profesional.  Recuerdo que los dreads y los sombreros de la vocalista me precían una locura.

10. Always. Sí, esto ya era Bon Jovi de capa caída pero a nosotros nos encantaba. Ese vídeo con la Gugino posando para el pintor guaperas con melenilla y el otro loco quemando todo con un soplete.

11. Crying, Crazy y Amazing y todo lo que sacara Aerosmith. Yo quería ser Alicia Silverstone y tener esa misma cara de asco para todo.

12. Baby one more time. 1998. Dieciseis años, locurón.  Ahí estábamos en form class con Miss Nini cuchicheando sobre la colegiala rubia que lo estaba petando mientras Miss Nini pasaba lista.

13. As long as you love me. Los Backstreet Boys nos marcaron a todas y el pelo casco de Nick siempre será una mancha negra en nuestra lista de amores platónicos.  No miento cuando digo que cantamos a grito pelado esta canción en un paseo en cuatrimoto de La isla a Playa Blanca. En la moto íbamos quinientas y si un policía nos hubiera visto estaríamos presas. San Nick nos salvó.

14. Truly Madly Deeply. Me compré el single durante los dos meses que pasamos Male y yo en París. Empezaba 1999 y con dieciseis la hormona era intensa en nosotras. Ese verano (era invierno en Europa pero verano en Perú) practicamos nuestros francés, volvimos loca a mi tía Marcela, nos compramos unos zapatos azules de plataforma horrorosos y conocimos la independencia por primera vez.

15. I try. Se acababan los noventa, se nos venía el milenio encima, nos volvíamos locos con el Y2K y mis amigas y yo nos graduábamos del colegio y nos íbamos a la universidad. En marzo del 2000 empecé a estudiar Letras en la Católica y Macy Gray fue mi banda sonora mi ciclo de cachimba. Ese julio, mi prima, dos amigas y yo fuimos a San Francisco y me compré el disco en Tower Records. En ese mismo viaje me compré una casaca de jean que no me quitaría en los siguientes dos años.

Bonus Track: Mmm Mmm Mmm Mmm de Crash Test Dummies. Todavía tengo los labios dormidos. Qué difícil era cantarla.

Receta para los noventa con amor

Ingredientes (4 personas):

-650 gramos de patatas peladas

– 2 ajetes muy bien picados

– sal marina

– pimienta negra recién molida

– 2 cucharaditas de harina

– 1 nuez de mantequilla

– 4 huevos pasados por agua (4 minutos, ni más ni menos)

– 200 gramos de salmón ahumado

– 4 cucharadas de yogur natural de cabra

– cebollino para decorar

Preparación:

1. Cocer las patatas en agua con sal hasta que estén tiernas. Dejar enfriar un poco.

2. Rallarlas con un rallador de queso de toda la vida.

3. Añadir los ajetes, la mantequilla, la harina y salpimentar. Mezclar bien.

4. Dividir la mezcla en cuatro y formar bolas con las manos. Aplastar. Deben quedar como hamburguesas.

5. Calentar una sartén a fuego medio. Engrasar con un poco de mantequilla. Freír las tortitas hasta que estén doradas por ambos lados, unos 4 minutos.

6. Colocar una tortita o dos en cada plato, acomodar el salmón, el yogur y el huevo por encima. Decorar con el cebollino y sazonar.

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