Espinacas a la crema

Ayer me quedé dormida y no dejé el post de hoy preparado así que aquí me tienen, entre amasado y amasado (porque es Sábado y toca hacer pan), escribiendo. Y es que subir una receta al día es un TRABAJAZO pero es algo que me he propuesto y algo que les debo así no pretendo dejar de hacerlo.

Pues a ver qué les cuento hoy porque la verdad es que esta semana santa ha venido con moquera y tos así que poco plan interesante hemos hecho más allá de cocinar, encender la chimenea y perseguir a nuestro conejo que no hace más que escaparse.

Sí, amigos, tenemos un conejo aunque hemos tenido muchos. Por casa han pasado: Fluffers, Philanselmo, Bestia, Burro y varias decenas de gazapitos. El único que nos queda es Espiguita, es un chico y tiene cinco años. Llegó a casa en diciembre de 2010 porque lo veíamos en el escaparate de una tienda de animales cada vez que íbamos a Carrefour de Plaza Norte a hacer la compra. Resulta que pasaban las semanas y nadie se lo llevaba y claro, a los animales que nos son bebés ya nadie los quiere. En fin, un día el chinazo ya no pudo más y me dijo: Nos lo tenemos que llevar a casa porque lo van a matar. No sabemos si lo iban a matar o no pero está claro que en la tienda no se iban a quedar con él para siempre. Entramos en la tienda y nos lo llevamos, pagamos 30 euros, que fue el precio de la jaula, el conejo como si nos lo hubieses regalado. Y desde ese diciembre hasta hoy.

Lo bueno es que Espiga, o Pitita como lo llama Juan, siempre se adapta a todo. Cuando vinimos a la casa blanca estábamos un poco preocupados porque alrededor hay varios gatos y se mascaba la tragedia. Resulta que el que tiene a los gatos muertos de miedo es el Pitita, hasta los ha hecho chillar. A mi marido se la infla el pecho, jajajaja.

 

Aquí el Pitita tomando el sol en su territorio

Como nuestro héroe es fan incondicional de las espinacas y aunque esta receta no sea para él, hoy vamos a hacer algo en su honor y las espinacas serán las protagonistas.

Receta number eighteen


Ingredientes para 4 personas:

-aceite de oliva

-1 cebolla en cubitos pequeños

– 500gr de espinacas frescas

-50gr de harina

-500ml de leche (yo uso leche semi pero puede usarse cualquiera: entera, sin lactosa, etc)

-sal

-pimienta

-nuez moscada

Preparación:

1. Calentar un chorro de aceite en una sartén. Rehogar la cebolla y cuando esté transparente añadir las espinacas. Rehogar algunos minutos más. Reservar.

2. Vamos a hacer una bechamel de toda la vida. Derretimos la mantequilla en una sartén grande, añadimos la harina dejamos que se haga un poco. Esto es muy importante si no queremos que quede cruda y la bechamel tenga un sabor raro rarito. Agregamos la leche y mezclamos bien para deshacernos de todos los grumos. Sazonamos con sal, pimiento y nuez moscada y esperamos que espese. Si vemos que espesa mucho debemos añadir más leche porque la textura debe ser cremosa.

3. Incorporamos la mezcla de cebolla y espinacas a la bechamel.

Y ahora viene lo divertido y es que esta receta vale para muchas cosas. Puede servir como cama para un filete de pescado o como salsa para una pasta. Por ejemplo, hace unos días añadí brócoli al rehogado de cebolla y espinacas y salió una salsa llena de verduras y muy rica. Se puede cubrir un poco de arroz con ella y el resultado será un arroz tapado. También pueden usarse acelgas en lugar de espinacas, el cielo es el límite así que a sorprenderse a uno mismo.

 

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